15.- A ellas, las que cada día se superan

Me sigue sorprendiendo cuando ellas son capaces de normalizar las situaciones. O cuando sienten lo que no es tan evidente. O simplemente disfrutan de la vida sin pararse a pensar más allá del momento.

He de reconocer que admiro cada instante que vivo junto a mis hijas. Sin ellas no hubiera sido capaz de sentir la felicidad otra vez. Sin ellas no hubiera valorado cada minuto que vivimos juntos. O sin ellas no hubiera encontrado de nuevo el sentido de la vida.

A través de sus ojos soy capaz de ver la inocencia, la dulzura y la vitalidad de nuestros momentos juntos. Veo las ganas de superar cada piedra que encuentro en mi camino. Noto como cobra sentido mi papel de madre y compañera de viaje.

Aun así, me sorprenden enormemente, con sus reflexiones o acciones. Carla, con un punto de más madurez por ser la mayor, no entiende porque no hay explicación o una respuesta para todo.

"Lo siento cariño, no la hay, o no en este momento, o quizás no lo entenderías, o simplemente no sé explicarlo", y ella sigue preguntándose ¿Porqué un hombre como papá tuvo que sufrir este golpe? ¿Porque esta dura enfermedad? Lo merecía? Lo tenía todo hecho? Estaba ya enfermo? Hay algún tipo de ruleta o sorteo y salió su número? Es porque el es fuerte como para superarlo? Fue provocado? Fue culpa nuestra? O del trabajo? "No lo sé amor..... no sabemos el motivo, o quizás un poco de todo o un todo de algo". No lo entiende aun. No entiende los silencios. No comparte las injusticias y menos las que sufren sus seres más queridos. No entiende porque una vez superado el golpe no vuelve todo a ser como antes. Porque hay secuelas?

"Tranquila Carla, con el paso del tiempo encontrarás respuesta a tus preguntas, entenderás mejor el funcionamiento de la vida y quizás puedas relajar tu mente, si es que algún día puedes hacerlo. Y llegado ese día serás la persona que quieres ser, la mejor compañera, amiga, hija y hermana. Desde esa relajación, podrás explorar nuevos campos de ayuda, esos que te permitirán brillar como una estrella. Dejarás de sufrir, dejarás de sentir ese dolor que a veces te nubla, dejarás de buscar culpables y empezarás a ver lo que has contribuido en mejorar cada uno de nuestros días".

Y que decir de Ingrid, que me sorprende como ha ido evolucionando su forma de vivirlo. Ella, la pequeña, la que parecía que no lo había entendido, la que buscaba el refugio en nuestros brazos, la que vigilaba nuestras palabras y poder lograr comprender lo sucedido. Es ahora la que afronta cada día su rabia contra el sistema, su furia contra la injusticia, su búsqueda de amor incondicional, su anhelo a vivir tranquila, su ilusión por ser feliz, a serlo como es ella , con las emociones y sentimientos a flor de piel, riendo como la que más, llorando y gritando para que todo el mundo sepa que ella está luchando por vivir en un mundo mejor.

Sé que esto le está llevando a desarrollar una capacidad inmensa por conocerse a sí misma, de analizarse y comprenderse. Pronto logrará controlarse y en ese momento no habrá huracán que la haga caer, será mucho más fuerte de lo que jamás haya creído nunca.

"Ingrid, tu autoestima crecerá por encima de todo, y comprenderás en ese momento lo que valen tus palabras, tus caricias rezagadas, tus besos al aire y sobretodo tu sonrisa, la que solo tú eres capaz de hacer y la que provocas en nosotros".

Sé que mis hijas están en ese punto del camino, en el que cada día superan mejor sus temores, sus miedos, sus fobias. Cada día combaten con un nuevo dragón, monstruo o bruja. Cada día se hacen más fuertes y mejores personas. Siempre desde la simplicidad, la dulzura, la compasión, la empatia, la alegria, la naturalidad y dejando de la lado la vanidad, el egoísmo, lo superfluo, la tristeza o la rabia.

Y es gracias a seguir a su lado, hacemos posible que este camino sea menos duro. Gracias a papá y mamá, nosotros, que cada día les damos el punto de apoyo para seguir construyendo su mundo. Poniendo como prioridad sus intereses. Dando todo nuestro tiempo, todas nuestras ganas y todo nuestro esfuerzo.

Y a la vez, ellas nos van iluminando el camino que cada día nos toca andar, haciéndolo que esté lleno de bonitas historias, de magos y hadas, de divertidos animales que nos cuidan, de guerreros que nos salvan de feroces dragones. En definitiva, de vivir la vida desde los ojos de un niño como si no hubiera un mañana.

Y dejadme dejaros mi consejo princesas; 
jamás os rindáis por fuerte que sea el golpe, levantaros que siempre habrá alguien que os acompañe, 
Jamás dejéis un sueño a medias, por imposible que parezca,
 jamás paséis por al lado de cualquier persona sin una sonrisa, no hay nadie en el mundo que no la merezca, 
jamás si el mundo se para os quedéis sentadas mientras otros lo empujan, 
sed valientes, tenéis capacidades  y fuerza suficiente para tirar de vuestra vida y de la quien sea, 
que no os falte camino, no creáis saberlo todo, siempre hay algo que aprender, 
y por encima de todo sed felices, disfrutad de la vida y no dejéis de soñar,
Un día podréis ver cumplido el mayor de vuestros deseos.


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