21.- De nuevo a la carga

Hace tiempo que no escribía, quizás no había motivos, o quizás no eran importantes, o quizás no destacaban lo suficiente, o simplemente se estaban construyendo en mi interior, las palabras, las frases, los sentimientos, las historias.

Hoy tengo un motivo y no es más que mi regreso al mundo profesional, al mundo laboral. Decisión propia. Oportunidad en el justo momento, en el justo lugar y con la justa compañía. Deformación profesional y descripción perfecta para aquel que conozca el significado de mi especialidad en mi profesión, como también sabría que tarde o temprano tenía que suceder. Para el que no, era el momento y el lugar idóneo para que sucediera.

Y después de 15 meses de "break"  de parón, de tiempo para mi y mi familia, puedo hacer mi valoración y reflexión más profunda con efecto causa.

Arrepentimientos? Ninguno. La decisión que tomé en ese momento ha sido una de las mejores que he hecho en mucho tiempo. Por que? Primero porque la tomé yo, sola, sin presión y después porque me he conocido más y mejor. Al igual que he visto mi entorno, mi familia, mi persona desde otra perspectiva, otro ángulo que me ha mostrado las infinitas caras de cada uno de los momentos que se te presentan en la vida.

He aprendido algo? Por supuesto. Mucho. Demasiado? Eso jamás. Me encanta aprender, me enorgullece avanzar, mejorar  y por supuesto crecer como persona.

La vida te da suficientes motivos como para al menos, ponerte en alerta y detenerte en el camino. Y quizás plantearte si debes dejarte llevar por las corrientes, por lo convencional, lo justo, lo normal, lo estipulado, lo aceptado socialmente. Yo no creo en los estigmas impuestos. Creo en las personas y en las decisiones que se toman según sus criterios, valores y emociones que te impulsan a hacerlo en un momento determinado. Todo tiene un porqué, y no debería cuestionarse.

De este más de un año, me llevo muchas cosas. Todas ellas buenas bajo mi criterio. Y en un momento como este es perfecto ponerlas sobre la mesa y darles el reconocimiento que merecen.

Lo primero que me llevo lo voy a nombrar "decisión". Tomar la decisión de necesitar coger aire, de respirar, de tomarte un tiempo, de valorar tu entorno, de saber que era lo que tocaba, no es fácil. Y menos cuando sientes que eres el pilar de tu familia, y que una decisión como esa podía perjudicar algunos aspectos importantes.

Pero sin la "valentía" suficiente, no hubiera existido la acción. Y reconozco que tuve que esforzarme a crear esa valentía. A tomar ese paso. A enfrentarme a mis miedos. A armarme de valor. A que no me preocupase el que dirán. A no pensar que echaba por la borda mi vida profesional. A que no existiría arrepentimiento.

Con una gran dosis de "emoción". Porque siempre hay que vivir los cambios con emoción, sin ella no se viven de la misma forma, ni tampoco le sacamos el suficiente jugo a la situación. Me ha encantado vivir cada momento como si fuera el último. He vivido muchas cosas y todas ellas me han emocionado de alguna forma. Me han tocado de pleno en mi pequeño corazón.

Y quizás también intenté, y digo intenté porque me costó mucho, sentir algo de "egoismo", pensar un poco más en mí, mimarme, divertirme, relajarme o dejarme llevar por mis emociones. Sacar un poco de peso de la mochila, aliviar mis hombros, mi espalda, mi cabeza y mi corazón, para disfrutar, ser feliz y poder trasmitirlo a mi familia.

Y como no, he tenido tiempo para "reflexionar". Otra palabra que me ha aportado mucho en este periodo. He podido decidir, después de la reflexión, cada uno de los pasos que he dado y de los que me he planteado más adelante. He tenido tiempo para valorar, analizar e incluso aventurar que es lo que necesitaba o deseaba. Poder conseguir eso, para mi ha sido un verdadero lujo.

Y que es un futuro sin unos "propósitos" marcados? Al fin y al cabo, a mi me mueve tener un objetivo en el horizonte, un "algo" por lo que luchar, una zanahoria que perseguir, un aliciente por el que despertar cada mañana.

Y no siempre todo debe ser tan racional, ya que me muevo por la "ilusión". El futuro, el propósito, el camino que recorro, debe conectar con mi parte más irracional. Debe tocar mis emociones y debe aportarme ese grado de ilusión que me hace sonreír más allá del momento. A veces no valoramos cuando la ilusión nos invade y se convierte en nuestro motor.

Pero también he tomado "conciencia", de la realidad que nos envuelve, de la situación en la que estamos, de como nos ha transformado la vida, de como hemos evolucionado sino cambiado. He podido ver más que nunca, que ha pasado en estos últimos años. Y como he ido caminando, tropezando, levantándome, cayendo y en definitiva, avanzando. 

Todo ello ha sido posible gracias a ese momento de lucidez, en el que vi claramente que debía dar ese paso. Que era el momento de  hacer un alto en el camino. A juntar la decisión con la valentía con dosis de emoción y un poco de egoísmo, para reflexionar y fijar mis nuevos propósitos con ilusión y así tomar conciencia de mi situación, de quien soy y en quien me he convertido.

Y agradezco a todo aquel que me ha apoyado, ayudado, acompañado, alentado, compartido o aguantado, en una pequeña o gran parte de este camino. Sin ellos, seguramente no hubiera sido igual.

Y al mañana solo le deseo que siga luciendo el sol como hasta ahora, que las nubes no ensombrezcan el camino, y si lo hacen, seguiré soplando para que se aparten y se vislumbren  de nuevo los rayos.





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