1.- El golpe que marca tu vida. Cada una asume un rol.

He decidido empezar a escribir en este blog con el objetivo de compartir por experiencia propia, lo que se vive al otro lado de la cama cuando un ser querido enferma junto a ti. Aquello  que no se ve a simple vista, pero que existe. Y que pueda ayudar o simplemente dar a conocer.

Intentaré expresar y mostrar cada uno de los golpes, vivencias, pensamientos y cambios que fuimos teniendo en todo momento. Aquellos que vivimos alrededor de un enfermo y sufrimos como el que más las consecuencias que ello nos supone en nuestras vidas.

Ya hace más de cuatro años que nuestra vida cambió completamente. Mi marido, Román, sufría una hemorragia subaracnoidea y aquí me detengo ya que vivimos el primer golpe de muchos que vendrían después. 

Nuestras hijas, Carla e Ingrid, en ese momento a punto de cumplir los 5 y 3 años la pequeña, ven como su padre cae desplomado en casa, sin conocimiento, sin dar señales,  viendo como yo llamaba a mis padres y a la ambulancia. Que difícil es que puedan entender a tan corta edad que es lo que está sucediendo. Y en ese momento ya cada una de nosotras tomamos un rol que difícilmente podremos abandonar en los próximos meses y quizás años.

- Ingrid, la pequeña, en un rincón, llorando sin entender que le pasaba a papá, temblando y sufriendo. Acurrucada bajo sus propios brazos. No reclamaba mi presencia, solo miraba lo que nosotras hacíamos, no molestaba, simplemente sollozaba, su biberón sobre la mesa, que papá había calentado, no lo toca. No se atreve. Su único calmante en ese momento, su chupete. Algo que no podremos dejar en un tiempo.

- Carla, corrió hacia su padre, sin importarle como estaba, que sucedía, puro instinto de protección, con tan solo 4 años, se arrodilló a su lado y le susurraba al  oído que era Carla, que despertara. Mientras yo reincorporaba a Román de lado, para poder evitar que se ahogara y ver el corte que se había hecho al caerse al suelo, Carla le acomodaba un cojín bajo su cabeza y encima de sus piernas mientras le acariciaba la  cabeza. Le susurraba "papá, soy Carla, no pasa nada, despierta, todo irá bien". Le cuidaba. No mostraba miedo. Quería ayudar.

- Yo, Mercè, no podía más que respirar profundamente, mantener la calma, ya que no podía romper el hilo que nos unía en ese momento, todas estábamos tomando nuestro papel en este punto de  la historia y yo debía ser la más fuerte. A partir de ese momento, debería contestar a muchas preguntas, debería tomar muchas decisiones y no podía flaquear. No en este momento. Solo debía ser fuerte.

Cuando decides ser madre, sabes que en más  de un momento de tu vida, vas a ser un referente muy importante para tus hijos, que ellos van a buscar en ti el reflejo del amor y la entereza y ese momento había llegado. Iba a ser su pilar, por un tiempo. No sabía cuanto. Ni lo imaginaba.... pero debía contar con fuerzas.

Una vez hospitalizado y pasado el primer susto y operación, vuelvo a casa, en busca de mis hijas, y poder calmar sus temores, sus preguntas. Es la prueba más difícil del día. Mientras camino hacia casa, voy pensando en cuales serán mis palabras. Me enfrento a las dos personas más involucradas en la vida de Román, en las más perjudicadas, las que tendrán más dudas de lo sucedido, por lo que he de medir y mucho lo que diga, como lo diga y todo lo que siga. Me convierto en el único interlocutor ante ellas. Relataré cada uno de los pasos que se sucedan. "Mamá os protegerá, y no dejaré dudas en vuestras cabecitas. Deseo el menor de los sufrimientos para vosotras". Nadie merece este golpe a tan corta edad.

En nuestras conversaciones, los roles se mantienen. Ingrid siempre escucha lo que digo, cogida a mí, abrazada, incluso sollozando. No suelta su chupete nunca. No ha vuelto a su cama desde que papá se fue. Carla tampoco. Dormimos las tres juntas. En la cama. La olor de papá ya no está. Carla lo busca entre su ropa. En su armario. Lo echa de menos. Necesita olerlo, tocarlo. Necesita cuidarlo. Que él sienta que ella lo protege. Y yo sigo explicándoles el gran héroe que es papá, lo fuerte que está siendo, lo mucho que las quiere, y lo bonitos que son sus dibujos. 

No saben que papá está empeorando, que día tras día, sufre complicaciones, que hay días en los que no  quiere ni ver fotos de ellas. Que el dolor lo está matando. Que lo que mamá vive en el hospital es el puro infierno. Pero ellas no lo comprenderían. No es necesario que sufran en la distancia. Así que mamá, en cada trayecto a casa, construye el mensaje que les dará hoy papá, su gran héroe. Nuevos temas para sus dibujos, lo guapas que están, lo bien que se están portando y lo mucho que cuidan a su mamá. Ellas, felices, dedican sus mejores representaciones artísticas en nuevos folios que abarrotan los cajones y paredes del hospital. "Papá está muy orgulloso de vosotras"

Notas que tu corazón, cada vez te oprime más. Que tus fuerzas a veces van mermando. Que no sabes bien como consigues mantenerte en pie. O como tomas decisión tras decisión con total entereza, de las más importantes de tu vida y de tu familia. Pero en esos momentos, en los que te cuesta hasta respirar, las abrazo, las acuno en mis brazos, las huelo, las siento, las quiero enormememente. Y vuelvo a cargarme de energía. Ellas me necesitan. Y yo a ellas. Soy su referente. Soy su mamá y su papá. Lo soy todo para ellas. No puedo defraudarlas ahora. No me lo perdonaría jamás. 

Quizás sea esto lo que me esté ayudando. Mis hijas se han convertido en un arma de doble filo. Son las que me mantienen alerta en todo lo que está sucediendo y poderles contar lo que sus cabezas pueden entender y al mismo tiempo ello me mantiene firme, en constante vigilia. Fuerte y dura como las rocas. He forjado una coraza alrededor mio y de mis hijas. Una burbuja que no dejaré que nada ni nadie rompa. 

Y siguen siendo sus inquietantes preguntas, siempre en búsqueda de respuestas, las que me hacen mantener los pie en la tierra.

Carla, "mamá, papá se ha ido al cielo?", no hija... porque dices eso?, "porque has dejado de hablarnos de el". Touché, tengo el corazón encogido, lágrimas en los ojos, me tiembla el cuerpo, deben saber que algo no va bien, pero como decirlo para que lo entiendan. Debo utilizar mi ingenio, fortaleza y transmitirles tranquilidad. "Papá ha recaído, y ahora necesita dormir por un tiempo, está muy cansado. Vamos a dejarle que duerma y se reponga, lo necesita". 

Estamos en Navidades, las primeras sin papá. Un mes y medio sin verle, y yo no estoy segura de si volverán a verlo. El sigue durmiendo, en coma. Debe reponerse. Tiene que salir de esta por ellas. Lo merecen. Pese a que son las Navidades más austeras de nuestra vida, no voy a dejar que mis hijas se queden sin su carta de Papa Noel y Reyes, su cabalgata. Está todo preparado, para que ellas si tengan sus Navidades. No quiero brindis. Ni fiestas. Solo quiero que papá vuelva. Sonreír de nuevo todos juntos.

Hay que despertar a papá, y no sabemos como va a ver su reacción. No sabemos nada. Nadie se atreve a decirme cual será su estado. Iremos viendo. Y en ese momento debo tomar otra de mis más importantes decisiones en esta historia. Pelearme con todo aquel que no pueda darme explicación a todas las dudas que tenemos o armarme de esperanza y positivismo y creer en la fortaleza de Román y que todo irá saliendo.

Obviamente, y de nuevo por ellos, decido la segunda. Esa coraza con la que los intento proteger se hace más fuerte. "Mamá os irá contando como avanza papá". Sin saber nunca, que papá tocó hondo. Que pisó el suelo más negro que pueda existir, que cruzó la linea entre el bien y el mal, que vio la luz blanca, y que decidió volver por ellas.  

En el despertar de papá, no saben que no ve, apenas escucha, no puede moverse, respirar por si solo, comer o sentir. Todo esto es nuevo para mi. Y no sé cual es su pronóstico. Debemos dejar pasar los días e ir avanzando. Pero esto no puedo decírselo a ellas. No lo entenderían. Quieren verlo. No es posible. Sufrirían un shock difícil de borrar de su mente nunca más.

Empieza un nuevo camino para mi, he de contar historias creíbles, basadas en hechos reales, pero para ser entendidas por esos seres pequeños que están afectados en primera linea. "Papá ha estado durmiendo durante un tiempo y ahora necesita recuperarse, todas sus funciones se detuvieron y debe poner la máquina en marcha, y necesita vuestra ayuda princesas, quiere los mejores dibujos, que le contéis cosas en vídeos, veros lo bien que estáis".

Todo esto nos ayudará a la vez para saber si Román reconoce a esos dos angelitos. Si consigo que ello le anime. No lo parece. Gira la cara. Aparta el móvil. No puedo creerlo. Pero no decaigo. No importa Román. Sé que sabes quienes son. No puedes haberlas olvidado. Estas aquí por ellas. No lo sé, pero lo intuyo. Estás hundido. Quieres morir. Piensas que deberías haberte ido. No puedo aceptarlo. No voy a dejar que tires la toalla en este punto, has conseguido mucho. Sé que te queda muchísimo más, pero no te rindas ahora. Me tiembla la voz, y las manos, estoy en la UCI contigo. Viendo como tu mirada se ha perdido, no puedes mirarme. No tienes fuerzas para decirme con los ojos que has decidido tirar la toalla y quieres morir. No desisto, un poco  más de fuerza Mercè, "no vas a abandonar ahora, no lo hagas ni por ti ni por mí, hazlo por esas dos chiquititas que están fuera esperando desde hace tres meses ver a su gran héroe, a su papá, reencontrarse con su gran amor. No lo merecen. Ellas no. Se fuerte. Yo te apoyaré."  Tenemos una señal, un acuerdo entre ambos.
Una forma de saber que has aceptado el reto de seguir lo que has empezado. Seguirás luchando. Y yo estaré a tu lado para ayudarte. Sé que confías en que juntos podremos. Es cosa de dos.  

Más de cuatro meses, y están preparando la salida de papá del Hospital camino a la Guttmann. "Venga pequeñas, que papá está avanzando y ahora va a un hospital más chulo, y podremos ir a verlo!!!" Lo vamos a preparar todo bien, para que sea el reencuentro más bonito de vuestra vida. Os lo merecéis. Nos lo merecemos.

Debo informarlas bien, "papá quizás no está igual, ha comido poquito en este tiempo y está más delgado, por lo que ha perdido sus fuerzas y lo acompaña una silla de ruedas aunque de forma temporal, tiene nuevas cicatrices como la de los luchadores y valientes, que desaparecerán con el tiempo. Tiene muy poco pelo, pero ya crecerá. Pero sobretodo, mientras papá estuvo durmiendo perdió muchas palabras en su cabeza, y ahora debemos ayudarle a que las encuentre de nuevo. Cuando quiera explicarnos cosas, será como un juego, y vosotras seréis sus ayudantes. Conseguiremos encontrarlas de nuevo. 

Y así fue, como se reencontraron, aceptando a su nuevo papá, con todas sus diferencias, ya las sabían de antemano, sin sorpresas, sin pena, sin rencor, sino con ilusión, con admiración. Desde la visión más inocente de un niño. Su padre era el más valiente de los guerreros. Se había convertido en su héroe, a la persona que más habían añorado en este tiempo. Daba igual cómo, era él.  Lo abrazaron, sin temor de sus cicatrices, secuelas o aspecto. Y aunque apenas podían comunicarse, los gestos, caricias y miradas cubrían cualquier vacío. No hay fotografía que pueda reflejar lo que en ese momento captaron mis ojos.

Era como  volver a conocerse, volver a empezar. Primeras visitas a casa. Fines de semana de permiso, hasta que llega el esperado día en que papá vuelve a estar con nosotras, definitivamente una nueva vida empieza para todos. Después de ocho meses de gran lucha, lo conseguimos.

Cambiarán nuestros roles o se acentuaran en este nuevo camino  que debemos tomar juntos?
Ha terminado lo peor o nos esperan nuevos retos importantes?

Lo que sea, vendrá de la mano de los cuatro. Aunque no  lo parezca, se ha forjado una burbuja entorno a nosotros, muy difícil de franquear, en la que no queremos que el dolor o la intromisión nos alcance. Hemos sufrido mucho y solo nosotros sabemos las consecuencias que estamos teniendo de ello. Debemos repararnos de este duro golpe.....necesitamos tiempo.



Comentarios

  1. Sólo puedo decir, que sois admirables y os quiero muchísimo familia. ❤

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  2. Gracias por compartir... un beso.

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  3. Moltes gràcies per compartir. No tinc més paraules.......admirable la teva fortalesa, conmovedor el relat

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    1. Gràcies!! (Anònim) Intento transmetre el que tinc a dins a través del que estic vivint.

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  4. Sin palabras...q decirte..Que grandes sois. Que ganas de vivir y luchar.un ejemplo de superacion elevado a la decima potencia. Un abrazo a los 4😘 y sobre todo a ti Merce, sin tu ayuda y apoyo no lo habria conseguido

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